Hipersomnia en ancianos y la tercera edad: Qué es, Síntomas y tipos

¿Qué es la Hipersomnia?

Al incremento del sueño, sin una causa aparente que lo justifique, se lo denomina hipersomnia como exceso de sueño que acompaña a los ancianos durante el día. Cuando nos referimos a este trastorno el sueño es constante e involuntario, y genera consecuentemente que las personas mayores que lo padecen tengan deseo de dormir más horas de lo necesario sin poder evitarlo.

Y cuando hablamos de hipersomnia no sólo hacemos foco en el sueño excesivo sino principalmente en las consecuencias con las que impacta en la vida de la persona. Este trastorno genera cambios notables en la conducta de la persona mayor, lo cual deteriora la vida social, como así también afectiva.

Para comprender mejor qué es la hipersomnia en ancianos, no podemos pasar por alto el hecho de que provoca un deterioro funcional en la persona, que deriva en:

  • Pérdida de concentración.

  • Fatiga.

  • Pérdida sensorial.

  • Problemas de movimiento.

  • Cansancio.

Cuando pensamos en este sueño excesivo debemos comprender que no es un sueño reparador, que permite conseguir el descanso y renovación de la energía de la persona. Sino que incide directamente en su estado de ánimo, volviéndose así más irritables en la mayoría de los casos.

Síntomas de la Hipersomnia

Como hemos mencionado anteriormente el principal síntoma que caracteriza la hipersomnia en personas mayores es el incremento del sueño, generándose una somnolencia prolongada o diurna excesiva. La persona mayor que sufre hipersomnia, como hemos visto, necesita aumentar sus horas de sueño. ¿Qué genera esto en la vivencia de la persona que lo padece? Que la fatiga que siente, termina adueñándose de sí sin importar las horas que la persona duerma dado que, como mencionábamos en el párrafo anterior, el sueño no es reparador.

Los síntomas que podemos identificar ante un caso de hipersomnia pueden agruparse en los siguientes:

  • Fatiga y cansancio.

  • Irritabilidad.

  • Cambios en el estado de ánimo.

  • Desorientación.

  • Pérdida de memoria.

  • Ansiedad.

  • Falta de apetito.

  • Limitarles para realizar actividades, lo que tiene consecuencias en el ámbito social.

Más allá de los síntomas específicos mencionados, este trastorno afecta a la persona mayor que lo padece a nivel funcional, social y anímico. Es por ello que se requiere de detección temprana, diagnóstico y tratamiento, ofreciendo a la persona un cuidado cercano que requerirá por parte del cuidador especial paciencia y contención.

Tipos de Hipersomnia

Dentro del trastorno de sueño de la hipersomnia, podemos encontrarnos con 3 tipos. Te detallamos cuáles son y en qué consiste cada uno de los tipos de hipersomnia:

  • Hipersomnia idiopática con sueño reducido. El sueño nocturno suele durar de 6 a 10 horas. Al mismo tiempo, las personas mayores a veces tienen dificultades para despertarse de las siestas y del sueño nocturno.

  • Hipersomnia idiopática con sueño prolongado. El sueño nocturno se alarga hasta las 12-14 horas. De igual modo, el sueño diurno es largo, ya que se puede tener siestas de hasta 3 o 4 horas de duración. De la misma forma que la hipersomnia idiopática con sueño reducido, cuesta despertarse del sueño.

  • Hipersomnia recurrente. Este tipo de hipersomnia es poco común, ya que apenas hay casos. En este trastorno, la hipersomnia aparece entre 1 y 10 veces al año, predominando entre los varones adultos.

¿Cuál es el tratamiento que se sugiere?

Para iniciar un tratamiento en casos de hipersomnia será primero fundamental establecer un diagnóstico acertado y para ello la persona mayor deberá acudir a un especialista del sueño para una valoración integral de su situación y padecimiento

El tratamiento para conseguir los resultados esperados y la mejora en la vida de la persona deberá considerar diferentes esferas de tratamiento

  • Farmacológico: medicación indicada por un especialista para, en primer lugar, controlar la somnolencia y así mantener despierta más tiempo a la persona afectada.

  • No farmacológico

    • Terapia corporal: aprendizaje de ejercicios para activar el organismo y reducir la somnolencia, lo cual fomenta la atención y permite recuperar cierta constancia y rutina diaria.

    • Técnicas de comunicación: fomentar la aceptación y expresión del trastorno para evitar el aislamiento social y perjudicar los vínculos.

Además desde Qida recomendamos a cuidadores/as de persona mayores, no naturalizar estos niveles de somnolencia y consultar con un especialista del sueño si identifica alguno de los síntomas mencionados.

Será fundamental el rol del cuidador para ofrecer contención y acompañamiento a la persona que padece de hipersomnia y los cambios funcionales y de vida que le generará. Fortalecer la paciencia ante la irritabilidad de la persona mayor será un desafío importante que deberá atravesar el cuidador para potenciar las posibilidades de la persona de una buena calidad de vida.

Destacar la importancia de siempre mantener una rutina saludable de sueño en todas las personas cuidadas, siendo la misma una de las piezas claves para un bienestar integral.

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