Ejercicios de resistencia para la tercera edad

La tercera edad es una etapa de la vida que va asociada a numerosos cambios. En esta etapa existe mayor probabilidad de la aparición de ciertas enfermedades, que son las principales responsables del deterioro significativo de ciertas funciones vitales, sin dejar de lado el envejecimiento natural, que también es parte responsable de este deterioro. A continuación le mostramos ejercicios de resistencia para la tercera edad tanto físicos, como de fuerza, de equilibrio, de flexibilidad, ¡y mucho más!

Es por ello que es sumamente importante tener presente que el cuidado tanto físico como mental antes de entrar en esta etapa y durante la misma, es primordial para prevenir enfermedades y preservarse más tiempo. 

Beneficios de los ejercicios de resistencia para la tercera edad

Los beneficios de integrar en nuestra rutina la actividad física son múltiples, y tienen efecto tanto en las capacidades físicas como mentales. Pero no debemos olvidar que es un factor que va siempre acompañado de una buena alimentación adaptada a nuestras necesidades y la eliminación de malos hábitos como el tabaquismo o el consumo de alcohol. 

Los principales beneficios que van asociadas a el cuidado físico y mental son;

  1. Mayor coordinación de movimientos, lo que provocará una reducción significativa de posibles caídas. 
  2. Prevención en la aparición de enfermedades
  3. Reducción de estrés e insomnio
  4. Notable mejora del estado anímico 
  5. Fortalece el autoestima e imagen personal
  6. Aumento de la capacidad funcional
  7. Mejor memoria y atención 
  8. Aumento del bienestar general

Actividades físicas recomendables para la tercera edad

Existe un gran número de actividades que podemos integrar en el día a día de nuestro mayores sin que supongan un gran esfuerzo y reto para nosotros ni para ellos.

Hay 4 grupos de actividades que se ubican según los objetivos que queremos conseguir con los ejercicios. 

  • Actividades de resistencia

Son actividades que están que aumentan los latidos del corazón y el ritmo de la respiración durante un periodo largo en el tiempo. Estas actividades requieren un pequeño esfuerzo por el tiempo que se invierte en realizarlas. La actividad más común y sencilla de llevar a cabo es caminar. Pero existen otras actividades como ir en bicicleta (quizá en este aspecto podemos contar con una bicicleta estática para evitar riesgos externos(, bailar, la natación, entre otros.

  • Actividades de fuerza

Las actividades de fuerza van dirigidas a fortalecer los músculos del cuerpo. Las actividades más comunes dirigidas a esta función podrían ser el levantamiento de pequeñas pesas o de bandas elásticas, el uso de una pelota de espuma para fortalecer la empuñadura apretando esta misma durante unos segundos,  ejercicios de extensión de brazos y piernas, entre otras. 

  • Actividades de equilibrio

Las actividades de equilibrio van dirigidas a mantener o recuperar la capacidad de mantenernos erguidos como nos movemos (equilibrio dinámico) o cuando estamos quietos ( equilibrio estático). Estas actividades puede ayudar a evitar el riesgo de posibles caídas. Los ejercicios de fuerza localizados en la parte inferior podrían sernos de gran ayuda para poder ejercitar esta capacidad. Otros ejemplos podrían ser subir y bajar escalones lentamente, caminar sobre una línea recta, entre otros. 

  • Actividades de flexibilidad

Las actividades de flexibilidad van dirigidas a el estiramiento de los músculos y que nuestro cuerpo se sienta relajado. En este grupo de actividades las más comunes son los estiramientos; estiramiento de costado, giro de cabeza ( donde estiraremos la parte del cuello), inclinación del cuerpo, entre otros. 

Como podemos ver, no es complicado animar a nuestros mayores a iniciarse o mantenerse en un rutina de actividad física diaria, incluso en ocasiones, no es necesario salir de casa para hacerlo. 

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