Demencias: 4 tipos de demencia, cómo abordarlas y gestionarlas

Compartir artículo

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

La demencia no es una enfermedad específica. Es un término general que describe una amplia gama de síntomas asociados con el deterioro de la memoria y otras habilidades del pensamiento, que llegan a reducir la capacidad de una persona de realizar sus actividades diarias. 

Podemos diferenciar 4 tipos de demencias: 

  • Demencia frontotemporal
  • Demencia Vascular
  • Alzheimer
  • Cuerpos de Lewy

Tipos de demencia

Demencia Frontotemporal

Afecta fundamentalmente al área del comportamiento, las emociones y las habilidades sociales, aunque también se ven afectadas la capacidad de leer y escribir, la memoria y el tono muscular. Su progresión es lenta y llega a incapacitar totalmente a quien la sufre. 

Demencia Vascular

Son las causadas por accidentes cerebrovasculares, como el infarto cerebral o ictus pero también puede ser la consecuencia de una diabetes mal controlada. 

La sangre deja de irrigar la zona del cerebro afectada provocando la muerte de las neuronas y causando la pérdida de funcionalidad. 

En algunos casos la demencia aparece tras sucesivos accidentes de este tipo que pasan desapercibidos por carecer de síntomas que lo delaten, hasta que uno de ellos es lo suficientemente importante para ocasionar síntomas neurológicos (como la parálisis lateral parcial o total y signos de deterioro cognitivo). 

Alzheimer

Suele iniciarse con una pérdida de la memoria reciente y de la capacidad de aprendizaje, afectando posteriormente a la memoria remota y ocasionando un progresivo deterioro cognitivo y funcional que concluye con el fallecimiento del paciente en un plazo de tiempo variable pero que puede alcanzar hasta los diez años desde el momento del diagnóstico.

En este artículo te contamos más sobre el Alzheimer y esta Demencia. 

Cuerpos de Lewy

Se caracteriza por la formación en distintas zonas del cerebro de depósitos anormales de proteínas que afectan a la actividad de determinados neurotransmisores y, como consecuencia, alteran el comportamiento, la percepción y el pensamiento de los pacientes. 

El deterioro cognitivo se produce lenta y progresivamente, pero lo más característico de este tipo de demencia es que éste no es constante, sino que fluctúa, en ocasiones mejorando y en otras intensificándose.

Son habituales las alucinaciones (olfativas, auditivas, gustativas y táctiles), los trastornos del sueño y alteraciones del comportamiento y del estado de ánimo que pasan de un extremo a otro. Es muy importante el tratamiento farmacológico de estos síntomas.

También pueden aparecer síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson (temblor, dificultad en la marcha o rigidez muscular), lo que en ocasiones obliga a realizar un diagnóstico diferencial.

Gestión emocional y comunicación con una persona con Alzheimer

La gran mayoría de los usuarios a los que cuidamos padecen de demencia o Alzheimer y muchas veces no sabemos cómo comunicarnos o relacionarnos con ellos.

Para que puedas ir más guiada en tu intervención con un usuario con Alzheimer te dejamos unas pautas que seguro te van a ser de mucha utilidad en tu día a día.

Cómo nos comunicamos con una persona que tiene Alzheimer:

  • Busca temas de interés que lo motiven. Conoce las aficiones de la persona  y habla de ellas, seguro que eso le motiva y estás promoviendo a que sus funciones cognitivas se estimulen.
  • Ofrece el tiempo a que intervengan y transmitan lo que intentan decir. No les acabes las frases por prisa, sólo si ves que se pone nervioso al quedarse estancado. 
  • Pedir su opinión sobre las actividades a realizar, así le estamos ayudando a mantener el sentido de autonomía, independencia y control de la situación.
  • Preguntar, darle la opción a que escoja. Aunque sólo pueda responder sí o no.
  • Ofrecer dos alternativas de respuesta o sólo una.
  • Utilizar todos los sentidos para ayudar a recordar e iniciar una conversación.
  • Mostrar fotos antiguas para recordar memorias remotas y situaciones placenteras. 
  • Utilizar la música que le gusta como medio de expresión de sentimientos y para evocar palabras y recuerdos.
  • Potenciar el lenguaje automático a través de poesías y canciones.
  • Utilizar el juego para comunicarse e interaccionar con los demás.
  • Intentar enseñarle visualmente lo que se le quiere decir.
  • Decir las cosas de manera sencilla.
  • La comunicación verbal tiene que ser con una voz suave y pausada. No uses muy a menudo los imperativos.
  • Es importante incluir al usuario en las conversaciones en las que él pueda participar. Si el usuario empieza a enfadarse, cambiar de tema o seguirle la corriente.
  • No moverse bruscamente mientras se habla y siéntate cerca y mira a los ojos del usuario.
  • Volver a repetir las preguntas si no las ha entendido.
  • No atosigar a la persona para que conteste.

Compartir artículo

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

¿Necesitas más información de nuestros servicios? Déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo