8 beneficios de practicar yoga para personas mayores | QIDA

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Una persona senior practicando yoga

Por muchos es ya conocida la práctica del yoga, una disciplina milenaria que aterrizó en España a principios de los años 80 pero que, en los últimos quince años, ha ganado una gran popularidad. En este artículo nos centraremos en los beneficios de esta práctica que cada día atesora más seguidores. Además, es una actividad física muy recomendable para personas de la tercera edad por los beneficios que aporta, tanto físicos, como psicológicos y sociales.

¿Qué es?

El yoga consiste en la práctica de ciertos ejercicios corporales y mentales que, combinados con una respiración adecuada, logran un equilibrio tanto psicológico como físico y espiritual. Es cierto que existen diversos tipos de yoga, pero todos ellos tienen en común el equilibrio del cuerpo, la mente y el alma. Por este motivo, es aconsejable para todas las edades, aunque se puede practicar de forma más o menos intensa en función de quién lo realice.

¿Qué se debe tener en cuenta?

Las personas mayores que practican yoga deben ser muy conscientes de sus problemas de salud y habilidades. Es muy importante que, si van a clase, el profesor conozca sus dolencias.

Es fundamental también cuidar la alineación y la postura del cuerpo, así como hacer muy lenta la transición de una postura a otra. Aprender a escuchar el cuerpo es vital, así no se alarga demasiado en el tiempo en una misma postura, cuando se crea que es conveniente, se puede cambiar la posición.

Ventajas del yoga en personas mayores

La práctica de yoga busca el bienestar de la persona desde una perspectiva holística, por lo que son muchos sus beneficios. Veamos algunos de los más destacados:

  • Mejora la autoestima. Ser conscientes de nuestro cuerpo y sus limitaciones ayuda a conocernos mejor y a respetarnos y querernos más. Las clases de yoga se realizan en grupo, así que también es un buen momento para sociabilizar y aumentar la confianza en uno mismo.
  • Ayuda a incrementar la capacidad pulmonar. Las sesiones de yoga comienzan con la práctica de ejercicios de respiración consciente con el objetivo de calmar y ayudar a conectar cuerpo, mente y espíritu. Este ejercicio se realiza ejercitando la caja torácica, con lo que con ella conseguiremos que entre más oxígeno en nuestros pulmones y, como consecuencia, llegue más a todo nuestro cuerpo.
  • Favorece la flexibilidad. Si en algo ayuda la práctica de yoga es a que los músculos se estiren, se fortalezcan y, por tanto, tengamos una mayor sensación de bienestar. También contribuye a mejorar la estabilidad y el balance del cuerpo.
  • Alivia dolores musculares. Las distintas posturas que implica la práctica de esta disciplina ayudan a estirar y fortalecer distintas partes de nuestro cuerpo, lo que provocará un alivio de ciertas dolencias. Además, también mejora el estado de los músculos, así previene la artritis.
  • Mejora el estado de ánimo. El ejercicio físico regula la producción de serotonina —neurotransmisor que actúa sobre el sistema central del cerebro e influye en varias acciones que intervienen en la regulación del estado de ánimo y las emociones. Esto hará que nos sintamos mejor, más allá de que se trata de un ejercicio grupal, que permite relacionarse con otros y compartir intereses e inquietudes afines.
  • Ayuda a conciliar el sueño. Cuando asistimos a una clase de yoga y practicamos la meditación, estamos ejercitando la mente al ser más conscientes de nuestro cuerpo. Asimismo, logramos desarrollar la concentración y, con ello, facilitamos los procesos mentales. El estado de calma que experimenta nuestro cuerpo tras una sesión de esta práctica contribuye a mejorar estado del sistema nervioso y a la tranquilidad emocional, con lo que conciliaremos mejor el sueño.
  • Dolores crónicos.  La práctica de este ejercicio ha demostrado que ayuda a las personas que padecen dolores crónicos. Según varios estudios, entre ellos el del Centro Médico Harbor-UCLA (Estados Unidos), encontraron que pacientes que tienen este tipo de dolencias, mejoran sus síntomas después de cuatro semanas de práctica de yoga. Ningún paciente experimentó un deterioro, incluso cada paciente redujo la cantidad de medicación necesaria para el dolor.
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