Trastornos de Conducta Alimentaria -TCA: Causas, Tipos, Tratamientos

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Trastorno de Conducta Alimentaria o Trastornos Alimentarios (TCA)

Los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA, en adelante) constituyen un conjunto de trastornos mentales que conllevan alteraciones en los comportamientos asociados con la comida y la imagen personal, repercutiendo en el estado físico y mental de la persona con importantes consecuencias para su salud y su funcionamiento psicosocial.

Prevalencia: Desde la infancia hasta la vejez

Normalmente estos trastornos se tienden a asociar a jóvenes, pero lo cierto es que pueden presentarse en cualquier etapa vital, independientemente de cualquier otro condicionante. Desde la infancia hasta la vejez, una relación no saludable con la alimentación puede ser expresión de un malestar interno o con el entorno.

Causas de los Trastornos de Conducta Alimentaria

No hay una única causa para la aparición de un TCA, existiendo una conjunción de factores biológicos, psicológicos, familiares y socioculturales. 

Tipos de TCA o Trastornos de Alimentación

Existen diversos tipos. La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón son los más conocidos, pero el trastorno de pica, el trastorno de rumiación, el trastorno por evitación de alimentos o el trastorno de conducta alimentaria no especificado tienen también una importante prevalencia. Además, en la actualidad se han recogido otros diagnósticos como vigorexia, ortorexia, diabulimia, bulimia nerviosa, entre otros.

Algo importante a destacar es que, a lo largo del proceso de recuperación de una persona, ésta puede experimentar más de un tipo de TCA. De igual manera, puede haber una comorbilidad con otras patologías de etiología física y/o mental. 

Lo que tienen en común todos estos trastornos es que la persona padece un sufrimiento indescriptible y afloran en ella sentimientos de tristeza, desesperación, culpa, impotencia, una elevada autocrítica y miedo a ser rechazadas por los demás. De igual manera, se produce una ruptura de la dinámica familiar y las relaciones con el entorno. Es por ello, por lo que es muy importante no minimizar la gravedad de estos trastornos. Los Trastornos de Conducta Alimenticia van mucho más allá de no querer engordar. No es un problema con la comida, sino un problema que se refleja en la comida y que afecta a todas las áreas de la vida de la persona, la cual se encierra en sí misma y usa la alimentación como válvula de escape para lidiar con diversas situaciones insatisfactorias de su vida. Tampoco es un problema de salud que se elija ni la imagen de quien lo padece es siempre de extrema delgadez.

Signos de alerta de posible TCA

La irrupción de cambios en la rutina alimentaria, una variación en el peso injustificada, una preocupación excesiva por la imagen, cambios en el estado anímico, quejas somáticas inespecíficas, así como una disminución de las interacciones sociales y tendencia al aislamiento pueden ser signos que nos alerten de que una persona pueda estar padeciendo un trastorno de este tipo.

Tratamiento por un Trastorno de Conducta Alimentario (TCA)

Los TCA tienen tratamiento y las personas que lo padecen merecen aceptarse, sentirse bien consigo mismas y pueden conseguirlo: la recuperación es posible. Para ello, la detección y los tratamientos precoces son fundamentales. Lo primero, es ponerse en manos de profesionales y contar lo que está sucediendo de cara a la realización de pruebas diagnósticas que determinen si estamos ante un TCA o ante una afección digestiva, endocrina o metabólica.

El lapso desde la aparición del problema hasta que se evidencia, se solicita ayuda, se diagnostica y se inicia el tratamiento con profesionales tiende a ser largo. Aquí juega un papel fundamental la familia y el entorno de la persona, no solo en la detección de la problemática, sino en acompañarla durante todo el proceso de recuperación, supervisándola y sirviendo de soporte emocional en momentos de inestabilidad y vulnerabilidad emocional. 

El mayor reto radica en que la persona acepte que su conducta alimentaria es en sí un problema y no una solución a otros problemas. El propósito del tratamiento es mejorar la autoestima de la persona y mejorar su relación con la comida, promoviendo hábitos alimentarios saludables, mientras se resuelven los problemas psicológicos que han dado lugar a la aparición del trastorno y se dota a la persona de estrategias de afrontamiento eficaces para el día a día que eviten posibles recaídas. 

De igual manera, sería conveniente que estos familiares y allegados acudieran a un grupo de ayuda mutua o a una entidad especializada para que les presten el soporte que necesitan.

TCA desde Qida, favoreciendo a una relación saludable con sigo mismo y con su entorno

Desde Qida abogamos por la realización de una valoración holística y un abordaje integral de la situación de la persona. Además, nos coordinamos con profesionales del ámbito socio-sanitario para dar la mejor respuesta a sus necesidades y a las de la familia a fin de promover una pronta recuperación y el restablecimiento de una vida normalizada, favoreciendo una relación saludable consigo misma y con su entorno.

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