Prejuicios y verdades del sexo en la vejez | QIDA

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Dos personas adultas abrazadas

Durante la juventud las relaciones sexuales son un tema del que se habla y escribe con total naturalidad. Sin embargo, pasada la barrera de los 65, las relaciones sexuales empiezan a verse como un tabú. Es un tema del que se deja de conversar públicamente de forma tan normal y abierta como se hace durante la juventud. Alcanzar la tercera edad no implica que el sexo ya no importe o no importe tanto. El ser un humano tiene los órganos sexuales operativos durante toda su vida; lo que cambia es su forma de manifestar su sexualidad en las distintas etapas vitales.

En España existen mitos e ideas falsas acerca del envejecimiento y es probable que esto influya de alguna manera en la sexualidad de las personas más mayores. Es cierto que el envejecimiento trae consigo una serie de cambios fisiológicos que pueden condicionar la vida sexual. Pero la falta de deseo suele venir, la mayoría de las veces, por ciertos factores psicológicos condicionados por miedos y falsas creencias.

Santiago Cedrés, médico internista y sexólogo y presidente de la Sociedad Uruguaya de Sexología, afirma que «una de las principales creencias falsas que reinan en nuestra sociedad actualmente es considerar que esta etapa de la vida está marcada por la pasividad, el desapego afectivo, la autoexclusión, la enfermedad y la incapacidad de vivir la sexualidad. Todas estas ideas, sin sustento veraz, son una cuestión cultural que tiene como único producto una actitud negativa hacia la sexualidad en la edad adulta».

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como «el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez» y, si el sexo contribuye a generar un mayor bienestar por los beneficios que ofrece, se puede concluir que es recomendable igual que en la juventud, ya que refuerza la confianza, mejora el estado anímico y estimula la generaicón de proyectos.

De hecho, un estudio reciente publicado por la revista Sexual Medicine con título Sexual Activity is Associated with Greater Enjoyment of Life in Older Adults, pone de manifiesto que los hombres y mujeres de más de 65 años que se mantienen sexualmente activos en la vejez tienen una sensación mayor de disfrute de la vida que aquellos que no lo son.

Mantener sexo en la tercera edad es también la segunda actividad más importante para conservar la juventud, después del ejercicio físico y mental. Y los beneficios son aun mejores cuando las relaciones se practican con una pareja estable en vez de compañeros ocasionales. Además, la intimidad física ayuda a que las parejas tengan mayor nivel de satisfacción matrimonial. Las personas sexualmente activas tienden a tener una percepción más positiva de su propia edad y son menos propensos a sentirse viejos. Y como se sienten más seguros de si mismos, experimentan menos signos de depresión.

En edades avanzadas, el sexo ayuda a combatir el insomnio. También provoca la liberación de oxitocina y endorfinas, sustancias que producen efectos anestésicos y de bienestar. Hacer el amor calma el dolor, la ansiedad y ayuda a dormir mejor.

Para mejorar la actividad sexual también hay que liberarse de la vergüenza. Cuando se plantean problemas es recomendable acudir al médico especialista para que dé la mejor solución. Así también se impide adoptar pautas que puedan poner en riesgo la vida del paciente, como evitar pastillas para la disfunción eréctil que pueden no ser compatibles con cierta medicación para patologías cardiovasculares.

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