La actividad física, factor clave para el bienestar de los mayores | QIDA

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El ejercicio físico es fundamental en cualquier etapa de la vida. La evolución del ser humano a una posición bípeda supuso un gran logro, puesto que facilitó el movimiento y la liberación del tren superior (brazos y manos).

Sin embargo, el traslado progresivo de la población del campo a la ciudad en los años 60 trajo consigo el cambio a unos hábitos de vida más sedentarios, tanto para personas jóvenes como para los más mayores. De acuerdo con el “Informe de recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud”, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), «la inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo (6 % de muertes a nivel mundial)», por lo que es una cuestión que hay que tener en cuenta en todo momento durante nuestra vida.

Qué beneficios aporta realizar ejercicio

En términos generales, en los hombres y mujeres que desarrollan una actividad física con frecuencia se observa que, además de disfrutar de un estado de bienestar generalizado, disminuyen los riesgos de padecer distintas dolencias o enfermedades, como cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo II, hipertensión, cáncer de colon y cáncer de mama o depresión.

Qué tipo de actividad se aconseja para las personas de edad avanzada

Siguiendo una vez más las recomendaciones de la OMS, las personas más mayores deberían realizar un mínimo de 2,5 horas semanales de ejercicio aeróbico moderado como paseos a pie o en bicicleta, tareas domésticas, juegos o deportes en el contexto de las actividades diarias, familiares y del entorno. Asimismo, para los más activos, el tiempo de dedicación a la actividad aeróbica se sugiere que sea de una hora a la semana aproximadamente.

Para los que tengan más dificultades de movilidad, se recomienda dedicar tres o más días a la semana a realizar actividades físicas para mejorar su equilibrio y evitar así caídas. La autonomía es un factor que juega un papel fundamental para la estabilidad emocional de una persona que tiene cierta dependencia. Verse capaz de realizar tareas básicas aumenta su autoestima y, por tanto, mejora su estado anímico.

En cualquier caso, incluso los adultos mayores que no puedan practicar el ejercicio físico recomendado debido a su estado de salud deberían mantenerse activos hasta donde les sea posible y les permita su salud.

Para Qida, los cuidadores y cuidadoras son una pieza clave para el bienestar de los más mayores. Por este motivo, una de las labores en las que ponemos el foco es precisamente el fomento de la autonomía del destinatario del servicio y su movilidad, ya sea acompañándolo en sus paseos diarios, en el ejercicio en el domicilio o en la práctica de ciertos movimientos que mejoren la flexibilidad.

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