Enfermedad de Parkinson: síntomas, diagnóstico y cuidados | QIDA

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 En este artículo nos centramos en una enfermedad que, en ocasiones, comporta cierto tiempo diagnosticar ya que no siempre se manifiesta a la misma velocidad en cada individuo. Comenzaremos definiendo qué es el Parkinson, describiremos sus principales síntomas y terminaremos abordando los cuidados que un paciente con esta enfermedad puede necesitar.

¿Qué es? na enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por la muerte progresiva de las neuronas en una parte del cerebro cuando estas no producen suficiente cantidad de dopamina —un neurotransmisor presente en diversas áreas del cerebro y que es especialmente importante para la función motora del organismo.

¿A quién afecta?

Por lo general, el Parkinson aparece a partir de los 60 años, aunque también se da, en menor medida, en pacientes menores de 40 años. Según la OMS, actualmente hay unos 6,3 millones de adultos en todo el mundo que padecen esta enfermedad y se prevé que para el 2030 llegarán a ser más de 12 millones.

Síntomas

Como mencionábamos al inicio de este artículo, la aparición y evolución de esta enfermedad es variable; dependiendo del paciente, el progreso puede ser más o menos rápido. En cualquier caso, existen una serie de señales comunes que pueden ayudar a su diagnóstico:

  Deterioro de la marcha.
  Lentitud en los movimientos.
  Dificultad para mantener el equilibrio.
  Reducción de la capacidad para realizar movimientos coordinados o espontáneos.
  Temblor en reposo. 
  Rigidez corporal.

Diagnóstico

Para diagnosticar el Parkinson, el neurólogo toma como referencia el historial del paciente, busca señales y síntomas y realiza un examen físico y neurológico. Este último análisis conlleva, en muchos casos, una prueba denominada tomografía por emisión de positrones (TEP), una combinación de rayos X, ultrasonidos y resonancia magnética, en la que se utiliza una sustancia radioactiva llamada marcador, para buscar cualquier enfermedad o lesión cerebral.

Cuidados

Más allá de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, las personas que padecen Parkinson pueden requerir ciertas atenciones o cuidados en función del estado de la enfermedad. En su fase más inicial, el paciente puede necesitar apoyo anímico y acompañamiento psicológico, pues probablemente continúe manteniendo su autonomía. Según avanza la enfermedad y el paciente pierde independencia, pueden hacerse necesarios cuidados diversos como asistencia para la alimentación, para caminar o para la higiene personal. Incluso, se puede llegar a requerir la presencia de un cuidador de forma continuada, bien un familiar, un profesional en régimen interno o un cuidador en determinadas horas que pueda acompañar al enfermo en su día a día.

Vivir con una enfermedad de este tipo puede ser difícil y muy frustrante, ya que caminar, hablar e incluso comer se hacen más difíciles y llevan más tiempo. Por ello, es fundamental que aquellas personas que acompañen al enfermo de Parkinson dispongan de grandes dosis de paciencia y empatía. Solo manteniendo una actitud positiva y respetuosa se podrán realizar avances en el paciente.

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